Cute Pink Kaoani

martes, 27 de agosto de 2013

Cuentos de amor aventura y terror

A LA DERIVA


El hombre pisó algo blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el
pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento, vió una
yararacusú que arrollada sobre sí misma esperaba otro ataque.

El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre
engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La
víbora vió la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su
espiral; pero el machete cayó de plano, dislocándole las vértebras.

El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y
durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos
puntitos violeta, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente
se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia
su rancho.

El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y
de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que como
relámpagos habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la
pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de
garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.

Llegó por fin al rancho, y se echó de brazos sobre la rueda de un
trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa
hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de
ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un
ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.

--¡Dorotea!--alcanzó a lanzar en un estertor.--¡Dame caña!

Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres
tragos. Pero no había sentido gusto alguno.

--¡Te pedí caña, no agua!--rugió de nuevo.--¡Dame caña!

--¡Pero es caña, Paulino!--protestó la mujer espantada.

--¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo!

La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó
uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.

--Bueno; esto se pone feo--murmuró entonces, mirando su pie lívido y
ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la
carne desbordaba como una monstruosa morcilla.

Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos, y
llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el
aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió
incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la
frente apoyada en la rueda de palo.

Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a
su canoa. Sentóse en la popa y comenzó a palear hasta el centro del
Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú
corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú.

El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el
medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la
canoa, y tras un nuevo vómito--de sangre esta vez--dirigió una mirada
al sol que ya trasponía el monte.

La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y
durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el
pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con
grandes manchas lívidas y terriblemente dolorido. El hombre pensó que
no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a pedir
ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban
disgustados.

La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y
el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta
arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho.

--¡Alves!--gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano.

--¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor!--clamó de nuevo, alzando
la cabeza del suelo.--En el silencio de la selva no se oyó un sólo
rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la
corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.

El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes,
altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas
bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro
también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre,
en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes
borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un
silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y
calma cobra una majestad única.

El sol había caído ya cuando el hombre, semi-tendido en el fondo de la
canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó
pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la
sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.

El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y
aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del
rocio para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría
en Tacurú-Pucú.

El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No
sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viviría aún su
compadre Gaona en Tacurú-Pucú? Acaso viera también a su ex-patrón
míster Dougald, y al recibidor del obraje.

¿Llegaría pronto? El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de
oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya
entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura
crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una
pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay.

Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando
a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que
iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el
tiempo justo que había pasado sin ver a su ex-patrón Dougald. ¿Tres
años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho
meses y medio? Eso sí, seguramente.

De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería? Y la
respiración también...

Al recibidor de maderas de míster Dougald, Lorenzo Cubilla, lo había
conocido en Puerto Deseado, un viernes santo... ¿Viernes? Sí, o
jueves...

El hombre estiró lentamente los dedos  de  la mano.

--Un jueves...

Y cesó de respirar.

martes, 20 de agosto de 2013

Moda según tu signo

¡Calcula el número de tu destino!

A continuación puedes encontrar la tabla del valor numérico de las letras de tu nombre. Suma los valores numéricos de tu nombre a los números de tu fecha de nacimiento y redúcelo a una sola cifra: ¡el destino está en tus manos!
123456789
ABCDEFGHI
JKLMNÑOPQ
RSTUVWXYZ

Ejemplo

Nombre y Apellidos:Manuela Rossi
4154531 17229=40
4+0 = 4
Fecha de nacimiento:4/08/1976 = 35
3+5 = 8
Una vez que hayas encontrado los resultados numéricos de tu nombre y fecha de nacimiento, sólo necesitas sumarlos de nuevo y obtendrás un solo número al usar el método anterior:
4+8 = 121+2 = 3
El número de tu destino es el 3.

Significado de los números del destino

Número 1
El número uno indica que alguien que tendrá muchos eventos inesperados en su vida tenderá a ser incoherente, deseará hacer muchas cosas al mismo tiempo y reaccionará de una manera inusual ante los eventos diarios. En general, el número uno se realizará tarde en la vida, pero se las arreglará para tener relaciones estables y amorosas desde el principio.
Número 2
La personalidad del número dos se caracterizará por una gran incertidumbre e indecisión, con frecuencia cometerá los mismos errores dado que es propenso a repetir sus experiencias de una manera cíclica. Tiene el don de ostentar capacidades intelectuales notables, es propenso a ser positivo y constructivo, pero esto tiene un precio debido a su indecisión. En general, el número dos se caracteriza por una personalidad extremadamente leal y sincera que con frecuencia no puede decir que no.
Número 3
El número tres tendrá momentos repentinos de suerte tanto en el trabajo como en su vida romántica. Asimismo, hará muchos viajes y conocerá una gran cantidad de culturas y personas de otros países. Es propenso a la tolerancia, tiene un gran respeto por los demás y siempre tendrá algo nuevo que hacer.
Número 4
El número cuatro tendrá muchos amigos leales que desean ayudarle y aconsejarle. (Los amigos se ven favorecidos). Se las arreglará para realizarse en el trabajo, de manera lenta pero segura. Se topará con dificultades iniciales en las relaciones, pero las superará con éxito.
Número 5
El número cinco se caracteriza por una fuerte confusión y la convicción de siempre estar en lo correcto. Puede esperar niveles inestables de intimidad y sus emociones invaden su vida diaria. En general, el número cinco es propenso a preocuparse, pero, cuando es necesario, se puede controlar.
Número 6
El número seis tendrá que mantener su salud bajo control, evitando todo lo que es dañino. La sabiduría y la consciencia son necesarias y es necesario pensar antes de tomar una decisión. En general, el número seis logrará sus objetivos, pero casi siempre a un costo.
Número 7
El número siete logrará sus ambiciones y siempre se sentirá cómodo en cualquier situación. Por lo tanto, podemos decir que aquellos con este número del destino lograrán sus deseos en la vida, siempre acompañados de la suerte y el destino siempre tendrá ciertas oportunidades nuevas para mejorar su posición. El único impedimento: la posibilidad de tornarse egoísta. En general, el número siete tiene una gran profundidad de alma y el destino está de su lado.
Número 8
El número ocho se caracteriza por el hecho de que siempre se las arregla para superar los problemas diarios con una gran serenidad. Siempre encuentra una solución. No es instintivo en general, pero el mal humor podría producirle efectos contrarios. Quizá los demás no vean esto con buenos ojos y puede ser que le critiquen por su actitud.
Número 9
El número nueve está predispuesto al arte, la música y la literatura. En ocasiones sus sentimientos son estéticos, por lo tanto es un sujeto extrovertido, agradable y con tendencia a la aventura y los viajes. Las amistades importantes le ayudarán a afirmarse en su vida social, un área donde se convertirá en el jefe. En general, el número nueve debe mantener sus gastos fútiles bajo control y el aspecto financiero en general.
La Numerología se está tornando cada vez más popular, pero constituye una tradición ancestral que ha interesado a las mentes más grandiosas, aunque también a la gente común. Esto se sabía en la antigua Grecia y en China, en Egipto y en la antigua Roma, e incluso se utilizó en los siglos anteriores al periodo de Pitágoras, aunque Pitágoras (filósofo y matemático) se considera el padre de la Numerología. De acuerdo con los grandes numerólogos, todo a nuestro alrededor se puede reducir a un solo número, el número del destino que tiene un destino muy preciso. En la Numerología, cada letra de tu nombre, dándole un valor numérico, se suma a tu fecha de nacimiento para obtener un número final que describe a la perfección tu personalidad o el sendero que tomará tu vida. Entonces, al encontrar el número de tu destino, podrás comprender por completo tu esencia, aprendiendo a enfrentar las realidades del día a día con más determinación y claridad. Los números que corresponden al nacimiento se llaman “números del destino” y dan indicaciones sobre el futuro de una persona, ¡incluyendo el tuyo!


martes, 13 de agosto de 2013

Si yo se que tú eres, y tú sabes que yo soy, quién va a saber quien soy yo cuando tu no estés.